El pensamiento vivo de Beltrán

Viernes, 04 de Septiembre de 2015 00:00 José Luis Aguirre Alvis
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Por: José Luis Aguirre Alvis
Comunicador Social

Sucre fue sede del IX Encuentro Nacional de Investigadores de Comunicación el que titulado “Pensamiento Comunicacional Latinoamericano y ¿pensamiento comunicacional boliviano?, miradas históricas, actuales desafíos” permitió congregar a más de ochocientos participantes entre investigadores, docentes y estudiantes de carreras de comunicación social del país así como algunos ponentes internacionales. El encuentro desarrollado entre el 2 al 4 de septiembre y organizado por la Asociación Boliviana de Investigadores (ABOIC) concluyó con un acto de Homenaje Póstumo al comunicador Luis Ramiro Beltrán recordando su pensamiento así como su partida acontecida el pasado 11 de julio.

En las distintas exposiciones nacionales así como internacionales estuvo la constante referencia al pensamiento de Luis Ramiro Beltrán como destacado referente de la Escuela Crítica de la Comunicación Latinoamérica y a la que en su momento contribuyeron desde los años 70 comunicólogos como Eliseo Verón, Antonio Pasquali, Juan Somavía, Armand Mattelart, Juan Díaz Bordenave, María Cristina Mata y Fernando Reyes Matta entre otros. Lo heroico de sus propuestas fue el hecho de que sin ser un ente institucionalizado ni un espacio de reflexión sostenido por nadie coincidieron en establecer las bases del pensamiento de la comunicación que podemos denominar una Comunicología del Sur. Esto por su crítica a la comprensión del proceso de la comunicación desde una postura instrumental, difusiva, mercantil, e ideológicamente orientado a sentar un imperialismo cultural sobre las conciencias y sociedades vistas como periféricas en Latinoamérica. Las ideas comunicacionales cultivadas entre los 70 y 80 por su sentido emancipador se daban en un entorno poco favorable a las libertades y así resultaron las medidas de represión a los medios de difusión e informadores no dispuestos a comulgar con la mirada de regímenes autoritarios instaurando un tiempo de silencio.

El llamado de alerta para que no se pierda o diluya el objeto del campo de la comunicación, cual es el intercambio dialógico y la construcción de lo común en la comunidad, parece ser una demanda y constante necesaria como se apuntó en el Encuentro de Sucre. Ahí retorna el pensamiento de Beltrán con su sentido humanizante, transformador y esencialmente democrático de la comunicación social. Así posturas que argumentan la distancia temporal, el cambio de época, el nuevo horizonte tecnológico para los medios de difusión, o la lectura sociológica de la comunicación para ocasionar la distancia de la dimensión sociohistórica, la comprensión profunda de los contextos y la denuncia del poder omnímodo sobre los intereses colectivos parecen avivar la urgencia de la denuncia de Beltrán que en su tiempo llamó las condiciones objetivas para la incomunicación social.

En el Encuentro el expositor colombiano José Miguel Pereira señaló que “había que meter país a la investigación y a la academia.” Pero el reto parece ser mayor pues también es necesario “meter comunicación a la misma comunicación” vale decir recuperar su sentido de que la circulación de la palabra y la construcción de los sentidos es para que desde el hacer común se construya un tipo de sociedad igualmente participativa y democrática. Beltrán es necesario, hoy y para más adelante para hacer entender que la comunicación primero es un proceso humano, no de máquinas y aparatos, no es espacio para preservar poderes unilaterales sino que la palabra es consubstancial con el acceso, diálogo y participación plural de los ciudadanos y esta no puede ser lucha pasada sino de permanente  construcción humana.

Última actualización el Jueves, 24 de Septiembre de 2015 09:42