Un aporte imprescindible

Domingo, 06 de Junio de 2010 00:00
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Cochabamba, Luis Ramiro Beltrán Salmón lee en el podio su discurso de entrega de su donación de documentos y condecoraciones a la Universidad Católica en La Paz el 21 de mayo de 2010. - Milagros Ruiz Periodista Invitado

Herencia

El reconocido periodista y comunicador se sumó a la celebración del 44 aniversario de la fundación de la Universidad Católica Boliviana con la donación de alrededor de 1.500 documentos. Un aporte muy importante para la educación boliviana.
El 21 de mayo pasado, el doctor Luis Ramiro Beltrán cumplió un sueño de hace muchos años: entregar gran parte de su colección de libros, un tesoro que cuenta con miles de textos de diferentes categorías que el comunicador y periodista fue acumulando durante su carrera, a la Carrera de Comunicación de la Universidad Católica Boliviana en La Paz. “Esto me solaza mucho, porque considero mi donación a la UCB un legado para la juventud, la herencia de alguien que anhela que ella rescate la esperanza de luchar por democratizar la comunicación para que contribuya decisivamente a democratizar la sociedad y su desarrollo”, dice Beltrán.
En la institución, existe ya una sala de la Biblioteca Central que ha sido provista para albergar una colección de documentos así como las condecoraciones y otras distinciones que el doctor Beltrán recibió a lo largo de su trayectoria profesional. La indicada colección bibliográfica consta de un total de 1.933 documentos entre libros, folletos, revistas, periódicos y manuscritos, así como discursos y entrevistas.
La primera parte contiene 357 textos escritos por Beltrán entre principios de la década de 1940 y fines de la década del 2.000. Fueron publicados en Bolivia y en otros países, principalmente los de Latinoamérica. De dicho total, 235 son artículos firmados por Beltrán y 68 son discursos que pronunció. Agregando a ello 54 entrevistas en las que hizo declaraciones, se llega a la cifra de 357 documentos originales.
“Me considero muy afortunado por el grado de difusión y de influencia que, entiendo, llegaron a alcanzar varios de esos escritos míos al nivel internacional. Y es que, aunque he disertado en algunas universidades de diversos países, nunca he sido catedrático de planta de ninguna, pese a estar considerado entre los fundadores de la Escuela Latinoamericana de Comunicación, la primera corriente de investigación crítica y comprometida con el cambio social en nuestra región. Y nunca trabajé tampoco en un organismo en que pudiera dedicarme principal y permanentemente a la investigación científica de la comunicación.  Mis aportes fueron hechos, pues, mayormente trabajando en forma ocasional, pero empeñosa, en horas de reposo.”, cuenta el doctor Beltrán.
La segunda parte de la donación contiene 326 textos escritos por varios autores de diversos países sobre la producción de documentos y en cuanto a la trayectoria profesional del Dr. Beltrán. Contiene tesis de grado y otras monografías académicas sobre sus labores y artículos publicados en revistas y en periódicos referentes a su persona y actividades, escritos por varios profesionales de comunicación en el exterior y en Bolivia.
La tercera parte contiene 1.250 textos de numerosos autores, extranjeros y bolivianos, sobre una variedad de temas de la comunicación. Tan amplio y rico acervo fue organizado, dividiendo la documentación en 23 rubros temáticos para facilitar su selección y utilización. Este lote fue entregado ya en mayo de 2009 a la Directora de la Biblioteca Central de la Universidad Católica, la Licenciada Teresa Zelaya, y fue el primero instalado en la sala que lleva el nombre del Dr. Beltrán.

El compromiso
Toda esa documentación fue conservada por varios años en anaqueles y gavetas de biblioteca de su domicilio sin haberla sometido a ningún registro documental. “Fue cuando asumí, ante el Señor Rector Van den Berg, el compromiso de donarla a la Universidad Católica, que sentí que era indispensable organizarla de manera que pudiera ser entregada a ella con algún control bibliográfico. No me di cuenta al principio de que esa iría a ser una tarea ímproba y compleja que tomaría un tiempo de trabajo muy largo principalmente a mi esposa, Nora Olaya, mi muy eficaz y abnegada colaboradora por muchos años. Y, en efecto, sin su resuelto y talentoso concurso para hacer esa labor, habría sido imposible para mí cumplir aquel voluntario ofrecimiento. Ella asumió la responsabilidad de hacer las listas de registro de los textos para la primera y la segunda parte de la colección. Para la tercera, me valí del esmerado y diligente concurso de Marco Agramont, entonces estudiante de la Católica, que me fue proporcionado por ella por un breve período que yo extendí por mi cuenta por varios meses a tiempo parcial.”
En cuanto a las condecoraciones y otras distinciones que Beltrán recibió, alrededor de 35 en Bolivia y en el extranjero, la señora Nora Olaya se hizo cargo también de su registro sistemático y acondicionamiento para exhibición y conservación en vitrinas que brindó la Católica en la sala mencionada de su Biblioteca Central.
“La Universidad Católica es para mí una entidad entrañable desde hace muchos años. En efecto, mi vinculación con ella es antigua y estrecha. Estuve cerca del distinguido periodista Guillermo Céspedes cuando estableció en esta universidad el primer curso académico sobre periodismo que daría pie a la creación de la Carrera de Comunicación. Tuve esa oportunidad porque él era el Director del diario La Razón, en el que tuve la fortuna de trabajar hasta su extinción en 1952. El rector Luis Antonio Boza tuvo la generosidad de conferirme en 1984 el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica Boliviana a raíz de que se me otorgara en 1983 el Premio Mundial de Comunicación McLuhan-Teleglobe del Canadá.
En 1986, cuando yo era Consejero Regional de la UNESCO en Comunicación para América Latina, sugerí al licenciado Jaime Reyes, director de la Carrera de Comunicación de la UCB en La Paz, crear el Servicio de Capacitación  en Radiodifusión para el Desarrollo, cuyo primer director fue Fernando Andrade y que actualmente dirige con excelencia José Luis Aguirre.
También pude apuntalar la realización por la Católica del primer curso de diploma para los radialistas indígenas de La Paz en 1977 y de Cochabamba en 1978.
En 1999, el director de la Carrera de Comunicación, Ronald Grebe, me brindó la distinción de crear la “Cátedra Beltrán”, un programa de reflexión académica sobre nuestro oficio.  En años recientes, colaboré en algunas ocasiones con el colega Marcelo Guardia, director de la Carrera de Comunicación de la Universidad Católica-Regional Cochabamba, en enseñanza al nivel de Maestría”, resume Beltrán.

Fuente: Los Tiempos

Milagros Ruiz - Periodista